AÑO: 2025
SUPERFICIE: 8000 m²
FOTOGRAFÍA JAG studio – Juan Alberto Andrade
El emplazamiento del proyecto responde a dos premisas fundamentales: por un lado, el edificio de estacionamientos se vincula directamente con el redondel y el único acceso que conecta el sitio con la ciudad; por otro, el volumen principal adopta una modulación que le permite adaptarse a la inclinación del terreno, retranqueando cada módulo para respetar el retiro frontal.
En un predio de 6.000 m², el volumen construido de aproximadamente 3.000 m², se abre hacia el cielo para inundar el interior de luz natural. Seis módulos sucesivos, abiertos al firmamento, conforman una estrategia arquitectónica que reduce el consumo energético de un gimnasio de gran escala, concebido a partir del análisis urbano, los flujos peatonales y vehiculares, y el comportamiento de la luz en el valle.



El edificio se plantea como una estructura libre y generosa: una carcasa que combina un basamento abierto hacia los jardines frontales —y conectado al running track— con una cubierta metálica ligera. Este sistema, diseñado con la menor cantidad de materia posible, genera la mayor volumetría habitable, capaz de calentar, ventilar, proteger del viento, proporcionar sombra y aislar térmicamente. Una respuesta consciente a las demandas de un espacio deportivo contemporáneo.
El programa arquitectónico se organiza en tres componentes principales:




Este espacio fue concebido para recibir luz natural durante todo el día a través de la cubierta. En la tarde, la planta alta se cierra para controlar la incidencia solar, mientras que la planta baja se abre hacia los jardines frontales, fortaleciendo la relación interior–exterior y potenciando la experiencia deportiva.